sábado 13 junio 2026, 18:00

El Mundial, a 25.000 kilómetros en bicicleta

  • En los últimos 21 meses, Jakob Alberti ha atravesado 27 países de cuatro continentes

  • Este joven de 26 años ha recorrido más de 25 000 kilómetros para llegar a la Copa Mundial de la FIFA 2026™

  • Tras sufrir inundaciones en Tailandia, transitar regiones desérticas y vivir innumerables aventuras, el alemán ha llegado a su destino y verá el debut de Alemania en el Mundial

Frente al Estadio Houston, Jakob Alberti apoya su bicicleta contra una valla y contempla el recinto donde Alemania debutará el domingo en la Copa Mundial de la FIFA 2026™. Para la mayoría de fans el viaje es un mero trámite, pero para joven alemán lo guardará siempre en su memoria.

Hace casi dos años, Jakob Laberti partió de Karlsruhe con un propósito claro: llegar a Estados Unidos justo a tiempo para disfrutar de la mayor competición futbolística de la historia. Para ello, este alemán de 26 años ha recorrido 25.000 kilómetros y atravesado 27 países de cuatro continentes. "No creo que nadie haya hecho un viaje más largo que este para llegar al Mundial", afirma entre risas.

Todo comenzó con una idea que muchos consideraron simplemente una utopía.

La vuelta al mundo sobre dos ruedas

Hace años, Alberti tuvo una epifanía mientras veía con su madre un documental en el que el protagonista recorría África en bicicleta. "Siempre me ha encantado viajar —comenta—, especialmente en bicicleta, ya que te da libertad para ir a donde quieras y descubrir lugares nuevos".

Tras graduarse en Negocios y Gestión Internacional, trabajó varios años en marketing y ventas a fin de ahorrar y hacer realidad su sueño.

El 18 de agosto de 2024 se despidió de sus amigos y familia en Karlsruhe y empezó su camino con un objetivo claro: viajar hacia el este y, tras llegar a su destino, volver a casa. Durante la planificación, dejó deliberadamente muchos detalles al azar. "Mi único plan era ir hacia el este, el resto lo fui improvisando sobre la marcha".

Durante su periplo hacia Estados Unidos, atravesó Austria, los Balcanes, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, India, Tailandia y Australia, y fue adaptando su itinerario a los acontecimientos políticos que se producían en cada región, a las normas fronterizas o a las recomendaciones de otros viajeros. Por si no fuera suficiente pedalear durante 25 000 kilómetros, Alberti corrió una maratón en cada país que visitó.

Encuentros que dejan huella

La mayor sorpresa que le ha deparado esta aventura no han sido ni los paisajes ni las grandes distancias, sino las personas que se han cruzado en su camino. «Prácticamente todo el mundo me ha recibido con los brazos abiertos —señala Alberti—. En muchas ocasiones, la gente me ha ofrecido comida, bebida o incluso alojamiento».

Al viajar en bicicleta, estuvo en contacto que personas que, de otro modo, nunca hubiera conocido. La etapa en India fue especialmente reseñable, ya que le pedían fotos constantemente. En Tailandia, por contra, se enfrentó a una situación mucho más complicada: las intensas inundaciones que asolaron el país dejaron las carreteras intransitables, lo que le obligó a quedarse en una gasolinera durante una semana.

"En algunas zonas, el agua nos llegaba por la cintura —explica—. A pesar de ello, la actitud de la gente era muy positiva. Todos los días me invitaban a comer. Nunca olvidaré todo lo que me ayudaron".

El fútbol también formó parte de su viaje. Desde el inicio llevó consigo la camiseta del Karlsruher SC, el equipo de su ciudad, y en Tailandia acabó en un bar de seguidores del KSC, en la isla de Koh Samui. "Fue maravilloso vivir esa experiencia en la otra punta del mundo. Me sentí como en casa".

Puntual a su cita con el Mundial

Tras llegar a Houston para ver el debut de Alemania contra Curasao, Alberti ya ha completado la primera parte de su recorrido. ¿Su pronóstico para el Mundial? «Alemania saldrá campeona —afirma sin dudas—. Después de dos años pedaleando, no puedo decir otra cosa».

Gane quien gane, su epopeya está lejos de terminar. Tras la Copa Mundial de la FIFA™, el joven alemán recorrerá la costa este de Estados Unidos, viajará hasta el norte de África y desde allí continuará el camino hacia su lugar de origen.

Solo entonces, cuando se encuentre frente a la pirámide de Karlsruhe, culminará su aventura. Hasta entonces, seguirá acumulando kilómetros, recuerdos e historias. Sin duda, la principal moraleja de este viaje es que las experiencias más hermosas suelen estar donde menos te lo esperas.