Paula Rodrigues Pontes, profesora de español en Atlanta, forma parte del equipo de voluntarios de la Copa Mundial de la FIFA 2026™, una experiencia que comenzó en la Copa FIFA Confederaciones Brasil 2013™
Nacida en Belo Horizonte, sueña con volver a ser voluntaria cuando la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027™ llegue a su ciudad
En el Estadio Atlanta, rompió a llorar cuando le regalaron por sorpresa unos pases VIP y acceso al lounge del túnel para presenciar un partido de dieciseisavos de final
Para la mayoría de los 50 000 voluntarios de la Copa Mundial de la FIFA 2026™, esta ha sido su primera oportunidad de vivir desde dentro la mayor competición del fútbol mundial. Sin embargo, entre ellos también hay quienes acumulan más de una década de voluntariado con la FIFA.Es el caso de Paula Rodrigues Pontes, profesora de español en la Pace Academy de Atlanta (Georgia), que se estrenó como voluntaria en la Copa FIFA Confederaciones Brasil 2013™, celebrada en su país natal.
Desde que obtuvo la ciudadanía estadounidense hace nueve años, Paula también ha dedicado buena parte de su tiempo a su comunidad: colabora como voluntaria en su iglesia, en Chastain Park y en el Atlanta Track Club. Además, fue voluntaria en el Mundial de Clubes FIFA 2025™ y ha participado en actividades de coordinación durante la Copa Mundial de la FIFA 2026™.
Habla portugués, español e inglés con fluidez, y asegura que su pasión por el fútbol y por el voluntariado nacieron durante su infancia en Brasil. "El fútbol forma parte de mi vida desde pequeña. Crecí rodeada de esa cultura brasileña, y también me apasiona el voluntariado, porque me encanta ayudar. ¿Por qué me decidí por la Copa Mundial de la FIFA? Porque no hay nada comparable para establecer vínculos entre personas de orígenes tan distintos".
Paula Pontes, nacida en la ciudad brasileña de Belo Horizonte, llegó a Estados Unidos para cursar un posgrado. Con el tiempo se convirtió en profesora de secundaria y obtuvo la ciudadanía estadounidense.
"Ya vivía en Atlanta cuando se eligió a Brasil como anfitrión de la Copa Mundial de la FIFA 2014, y sabía que un año antes también organizaría la Copa FIFA Confederaciones de 2013 —recuerda—. Quería que mi ciudad natal estuviera a la altura y fuera una gran ciudad anfitriona. Así que, durante el verano de 2013, regresé a Belo Horizonte para colaborar como voluntaria en la Copa FIFA Confederaciones. Trabajé todos los días de partido, disfruté muchísimo de la experiencia e hice amistades que todavía conservo. Ya entonces tuve claro que volvería a postular para el Mundial de 2014".
Aquel verano en Belo Horizonte marcó el rumbo de todo lo que vino después. "Me di cuenta de que lo que más disfrutaba era ayudar a otros voluntarios. Pasamos tantas horas juntos que, si consigues alegrarle el día a uno de ellos, esa energía termina llegando a muchísimas personas más".
En este Mundial, su compromiso tuvo una recompensa muy especial. Paula fue sorprendida con pases VIP y acceso al lounge del túnel del Estadio Atlanta para presenciar desde una ubicación privilegiada la victoria de Inglaterra por 2-1 sobre la República Democrática del Congo. La emoción fue tan intensa que llamó entre lágrimas a su marido, Diogo Lemieszek Pinheiro. Al día siguiente, asistieron juntos al estadio, vestidos con la camiseta de su equipo, el Clube Atlético Mineiro.
"La energía que se respira en una Copa Mundial de la FIFA es incomparable. No existe nada igual. Me encanta ese instante en el que se abren las puertas y los aficionados entran al estadio, lo miran y se quedan boquiabiertos. Es una sensación maravillosa".
A sus 50 años, Paula reconoce que vive cada partido con la misma intensidad, independientemente de quién juegue.
"Me pongo muy nerviosa incluso cuando no voy con ningún equipo. Quiero que todos marquen, quiero que todos ganen. Se me pasa el tiempo volando. Todo es emoción, adrenalina y energía. Siempre hay alguien a quien ayudar, algún lugar al que ir, y los aficionados transmiten tanta ilusión que no puedes dejar de mirar a tu alrededor. Quien ha sido voluntaria, nunca deja de serlo".
Paula ya piensa en el siguiente capítulo de esta historia, y su deseo es volver a formar parte del equipo de voluntarios cuando la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027™ llegue a su ciudad natal.
"Quiero ayudar a que Belo Horizonte vuelva a ser una gran anfitriona. El deporte femenino merece mucho más apoyo y reconocimiento, y quiero que otros voluntarios tengan la oportunidad de vivir una experiencia así".