"Cuanto más crezca nuestro deporte, más vías y oportunidades debería haber para las mujeres en todos los ámbitos del fútbol", afirmó la directora general de Fútbol de la FIFA
El programa Rendimiento de élite: programa de mentores para entrenadoras de la FIFA, que empareja a prometedoras entrenadoras con experimentados mentores, está transformando el panorama
"Es una gran oportunidad para compartir experiencias y crecer a través de la experiencia de los demás", explicó Camilla Orlando, beneficiaria del programa y seleccionadora sub-20 de Brasil
Dos títulos consecutivos de la Copa Mundial Femenina de la FIFA y dos Premios The Best al Entrenador de la FIFA de Fútbol Femenino atestiguan de manera categórica el talento de Jill Ellis como técnica.
No obstante, la propia Ellis reconoció que las relaciones y la orientación de sus mentores también desempeñaron un papel en su ascenso desde segunda entrenadora en universidades de Estados Unidos a dos títulos mundiales y, en la actualidad, a su puesto como directora general de Fútbol de la FIFA.
"Alguien creyó en mí y me abrió una puerta; esa oportunidad y el trabajo que me comprometí a realizar fueron el catalizador de todo lo que vino después", afirmó.
La suya es una estimulante historia de lo que puede suceder cuando la habilidad y la ambición encuentran una oportunidad. Pero una trayectoria como la de Ellis sigue siendo mucho menos frecuente de lo que a ella le gustaría. El número de oportunidades al más alto nivel para las entrenadoras no está ascendiendo a la misma velocidad que la popularidad mundial del fútbol femenino. En el Día Internacional de la Mujer, que desde hace 115 años celebra los logros de las mujeres y constituye un llamamiento a la acción para la sensibilización y la promoción, la directora general de Fútbol de la FIFA habló de la importancia de ensanchar el camino para la próxima generación de mujeres en el fútbol.
"Cuanto más crezca nuestro deporte, más vías y oportunidades debería haber para las mujeres en todos los ámbitos del fútbol. Sin embargo, aún vemos cifras muy bajas", explicó. "Y esa es una prioridad esencial en mi posición actual. Encontrar mecanismos, estrategias e iniciativas que puedan generar vías y funciones para que más mujeres estén a pie de campo y en puestos directivos. Cuando las entrenadoras están listas y preparadas, tenemos una tasa de éxito excelente a los más altos niveles.
Tanto en Inglaterra, donde nació, como en Estados Unidos, donde cursó la secundaria y la universidad, Ellis tuvo sus propios referentes y mentores. Su padre, John Ellis, era entrenador. A mediados de la década de 1990 tuvo la oportunidad de ser segunda entrenadora a nivel universitario de April Heinrichs, legendaria jugadora de la selección estadounidense y futura seleccionadora nacional. A continuación, trabajó bajo la batuta de Pia Sundhage durante la conquista de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Una puerta se abrió, Ellis dio la talla y eso condujo a nuevas oportunidades. Su pericia y su red de contactos fueron forjados al más alto nivel.
"Las cosas que aprendes en la olla a presión, en el momento, gestionando jugadoras, gestionando el torneo, etc., etc. Esas son las cosas que me forjaron y me prepararon para ser entrenadora principal. Y creo que tenemos la responsabilidad de asegurarnos de que la gente esté preparada", apuntó Ellis.
Un componente importante del compromiso integral de la FIFA de impulsar el fútbol femenino son el Programa de desarrollo de fútbol femenino, que incluye becas de formación para entrenadoras y apoyo a las federaciones miembro de la FIFA para que establezcan cursos grupales de formación y/o programas de orientación por parte de mentores a escala nacional. También existe la iniciativa Rendimiento de élite: programa de mentores para entrenadoras, un programa mundial que contribuye al desarrollo de las entrenadoras de alto nivel emparejándolas con un mentor de talla mundial durante 18 meses.
Actualmente en su tercera edición, la iniciativa empareja a 20 de los entrenadores más destacados del fútbol con integrantes de la próxima generación de prometedoras entrenadoras procedentes de todo el mundo. Entre los mentores actuales figuran Corinne Diacre, Even Pellerud, Asako Takemoto y Tina Theune.
Tenemos que intentar encontrar la manera de asegurarnos de que haya mujeres competentes y cualificadas en esos puestos, porque son la próxima generación de referentes. Y si la gente lo ve, quiere hacerlo.
Y entre sus pupilas se encuentra Camilla Orlando, exentrenadora del SE Palmeiras, que en febrero guió a Brasil hasta la corona sudamericana sub-20 en Paraguay. Orlando estará al frente de la selección brasileña en la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Polonia 2026™, prevista para septiembre. Mientras tanto, se beneficia de la mentoría de Francisco Neto, seleccionador nacional femenino de Portugal, en el marco del programa.
"Es una gran oportunidad para compartir experiencias y crecer a través de la experiencia de los demás", dijo Orlando sobre su trabajo con Neto. "Mi mentor es de Portugal, ha estado en la Copa Mundial y ha desarrollado un programa de fútbol femenino en Portugal, así que es una grandísima oportunidad. También estar rodeada de grandes mujeres, grandes entrenadoras que me inspiran, que viven en sus países. Es tan inspirador y tan increíble estar en un lugar así. Estoy convencida de que estamos creciendo mucho y también de que vamos a ayudar a otras a llegar al más alto nivel. Es una gran iniciativa, y estoy muy contenta de formar parte de ella".
Orlando jugó al fútbol a nivel universitario en Estados Unidos y posteriormente desempeñó diversas funciones vinculadas a la Copa Mundial de Futsal de la FIFA 2008™, la Copa Mundial de la FIFA 2014™ y los Torneos Olímpicos de Fútbol de Río 2016. Su paso por Norteamérica le permitió ver "lo grande que podía llegar a ser el fútbol y cómo podía cambiar la vida de la gente", añadió. Y su participación en competiciones internacionales de talla mundial le permitió ver ese impacto de cerca.
"Tuve la suerte de ver de cerca y en acción a algunas de las mejores entrenadoras en uno de los torneos más grandes del mundo", dijo sobre su experiencia olímpica. "Me inspiró mucho y me ayudó a ver que es posible, que en algún momento yo también podía tener esa experiencia".
La trayectoria de Orlando como entrenadora la ha llevado, entre otros, al SC Internacional, Red Bull Bragantino, Real Brasília FC, SE Palmeiras y la selección de los Emiratos Árabes Unidos. Y seguro que ahora recibe un impulso gracias al programa de mentores de la FIFA y a la Copa Mundial Femenina Sub-20 de este año.
"El principal reto al principio fue que siempre tenía que estar demostrando mis conocimientos de fútbol. Fue realmente muy duro", explicó. "Pero siempre utilicé las situaciones difíciles para crecer y comprender cómo podían ayudarme a ser mejor entrenadora".
Ellis y Orlando estarán en Brasil el año que viene, en la primera Copa Mundial Femenina de la FIFA™ disputada en Sudamérica. La histórica décima edición del certamen supondrá un punto de inflexión para el fútbol femenino en todo el continente latinoamericano y un nuevo catalizador para su imparable crecimiento a nivel mundial.
Ellis confesó que espera que la gran cita también marque la diferencia para las mujeres que buscan más oportunidades como entrenadoras o en puestos de liderazgo en el fútbol. Cada torneo, y cada relación y experiencia que estos generan, añade un importante peldaño que la próxima Ellis o la próxima Orlando podrá escalar.
"Su repercusión va mucho más allá de un torneo de 32 días. Estas mujeres se llevan la experiencia consigo: a sus siguientes funciones, a sus próximas oportunidades; aportan habilidades de liderazgo, experiencia en contratación y una red de contactos más amplia", añadió Ellis.
"Cuando empiezas como entrenadora, aprendes a conducirte. Aprendes a gestionar la presión. Aprendes a transmitir un mensaje. Hay tantas cosas que aprendes a través del deporte que luego pueden ayudarte en un entorno empresarial, educativo, profesional.
"Creo que no se trata solo de abrir puertas. Sino también de empoderar a las mujeres que las cruzan sobre cómo se ven a sí mismas, cómo ven a las demás. Creo que no hay nada más poderoso que ver heroínas, y cuantas más heroínas podamos crear en Brasil, más se beneficiarán las futuras generaciones".